jueves, 14 de diciembre de 2023

El cuento de Navidad de Charles Dickens

 

Sin duda, el cuento de navidad más famoso del mundo fue escrito por Charles Dickens en el año 1843. Originalmente, este cuento se tituló “Christmas Carol”, es decir cántico de Navidad.

Scooger, un anciano empresario y rico, había perdido hacía pocos días atrás a su único socio y amigo Marley. Con su partida, el anciano se volvió más avaro y codicioso de lo que ya era…

Para él no tenía ningún significado especial la navidad, puesto que su única meta era “recaudar más y más dinero de sus empresas”.

Así, día tras día Scrooger se disponía a realizar siempre lo mismo: daba un corto paseo por las mismas calles y por el parque hasta llegar a su oficina, donde se disponía a pasar todo el día allí mientras, su escribiente, trabajaba en la oficina contigua.

Justamente la vísperade la navidad, mientras su empleado se encontraba trabajando como siempre, llegó el sobrinodeScrooger y le invitó a pasar la navidad con la familia de él, pero el anciano se rió en su cara y rechazó la invitación.

Faltando solamente 2 horas para la noche buena, Scrooger recibió una visita bastante inusual: la del fantasma de su difunto socio Marley. Fue él quien le advirtió:

  • Te visitarán tres espíritus durante tres días – le dijo y luego desapareció.

La visita del primer espíritu: el de las navidades pasadas

El anciano, aún asustado, intentó olvidar aquella conversación con el difunto socio pero al caer la primera noche y mientras se encontraba descansando en su hogargrande y solitario, apareció el espíritu de las navidades pasadas.

El espíritu le llevó por un recorrido hacia su infancia donde el señor Scrooger pudo recordar momentos en los que él, de niño, sí disfrutaba de la navidad en familia, pudo recordar además, cómo fueron sus inicios siendo apenas un aprendiz en una tienda y por último pudo sentir en su corazón el amor que tenía por su hermana, a quien ya hacía años no visitaba…

Un poco agitado, el anciano volvió a aparecer en su habitación pensando que aquello “solose había tratado de una simple pesadilla”. Pero, para su sorpresa, el segundo espíritu, le visitó la segunda noche. Este era el espíritu de la navidad presente.

La visita del segundo espíritu: el de la navidad presente

El segundo espíritu llevó al anciano avaro a visitar el hogar de su empleado, el escribiente. Él, a pesar de ser muy humilde, disfrutaba junto a su familia de la navidad que podían compartir. Incluso pudo ver como el pequeño hijo menor de su empleado estaba enfermando lentamente a causa de una operación muy costosa que la familia no podía afrontar.

Por último el espíritu mostró a Scrooger la navidad que disfrutaba su sobrino: en familia, rodeado de afecto, risas y juegos de los niños.

Segundos después de esta visión, el espíritu regresó al anciano a su habitación dejándolo, esta vez, un poco más compungido que la noche anterior…

La visita del tercer espíritu: el de las navidades futuras

A la tercera noche, Scrooger fue visitado por el tercer espíritu, quien de golpe le trasladó hacia el futuro. Allí pudo ver cómo la gente hablaba de una persona que había fallecido. Al parecer no parecían infelices de su partida puesto que ninguno tenía lágrimas en sus ojos…

Al acercarse al cadáver del recién fallecido observó con gran asombró, que se trataba de él mismo. Él mismo había fallecido y las personas le despreciaban en muerte como lo habían hecho en vida.

Posteriormente el espíritu, llevó al anciano a la casa de su empleado. Al llegar allí, un pequeño ataúd se encontraba en la habitación y, dentro de éste, se hallaba el cuerpo del hijo más pequeño de su empleado. Al no poder pagar la operación, el niño había muerto.

El anciano gritó de dolor tras todo lo que había vivido pero, ya en ese momento, se encontraba de regreso en su habitación solitaria, como siempre.

Allí el anciano deseó por primera vez en muchos años, visitar a su querida hermana y a su sobrino. También dio el “día libre” a su empleado, el escribiente, y le indicó que le obsequiaría de su propio bolsillo la operación para su hijo. Frente a esto el empleado permaneció sin palabras puesto que jamás había comentado la enfermedad de su pequeño hijo con el anciano.

Así, el anciano no solamente recuperó su espíritu navideño sino que también, pudo salvar su propia alma y ayudar a quienes más lo necesitaban…

FíN

El cuento de Navidad de Charles Dickens

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